miércoles, 22 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

PLAZA DE MINAYO

PEDIMOS QUE SE RESPETE EL JARDÍN Y LA PERSONALIDAD DE LA PLAZA DE MINAYO

Ante el inminente comienzo de las obras de reforma de la Plaza de Minayo de Badajoz para convertirla en Plataforma única, que prevé la destrucción del ajardinamiento central y la transformación de una plaza de gran personalidad y sabor decimonónico en un nuevo espacio carente de personalidad y de elementos diferenciadores como cualquier otra plaza de cualquier otra ciudad, reclama al Ayuntamiento que se respete el ajardinamiento central de la plaza, así como la personalidad de este enclave urbano. Si algo le falta al Casco Antiguo de Badajoz son zonas ajardinadas y vegetación que ayude a sobrellevar las altas temperaturas del verano, por lo que destruir las existentes supone ir en contra del más puro sentido común. Por ello realizamos las siguientes consideraciones:

1.- La plaza de Minayo contiene varios edificios históricos de la ciudad por lo que está protegida por el Plan de Urbanismo municipal, entre los que sobresalen el antiguo Hospital de San Sebastián, el Teatro López de Ayala y la iglesia de San Juan Bautista. Por ser éste un enclave histórico que contiene edificios protegidos ya goza el espacio de una especial protección, contemplada en la normativa municipal, la cual debe respetarse en la reforma y no transformar el espacio radicalmente.

2.- Además, la plaza adquirió su fisonomía actual en el S. XIX con la construcción del Teatro López de Ayala y la instalación en 1896 de la monumental estatua de
Moreno Nieto, obra de Aniceto Marías, la primera de estas características que se instaló en Badajoz por suscripción popular. Está sobre un monumental pedestal, obra del destacado arquitecto Vaca y rodeada desde entonces de un bello jardín con importantes ejemplares, como los dos abetos que se adornan por Navidad y que son de los símbolos más importantes de este lugar y casi únicos en Badajoz por su porte.


3.- Desde la Asociación Amigos de Badajoz no nos oponemos a convertir la plaza en plataforma única, y aunque parece evidente que el “Plan E” se podría aprovechar en otras prioridades que tiene la ciudad en lugar de hacer nuevo lo que está en buen estado, entendemos que ganar espacio en una plaza para los ciudadanos en detrimento de los coches es positivo. Pero el proyecto que se pretende llevar a cabo de arrasar el jardín central para hacerlo transitable, poner mobiliario urbano de corte vanguardista en farolas, bancos… y en una fuente similar a la de la plaza de la Soledad, que ha resultado ser una verdadera ridiculez, lo único que va a conseguir es aniquilar otro espacio del Badajoz histórico con personalidad propia, y arrancar otra página a la historia de la ciudad de Badajoz, arrebatando otro elemento ciudadano de carácter histórico, donde se denota la total falta de criterio del Ayuntamiento de Badajoz y la dependencia total a los gustos del primer técnico que pasa por la puerta.
Ante ello, Amigos de Badajoz propone respetar y mejorar el ajardinamiento central de la plaza, manteniendo la configuración y la personalidad de la misma y emplear farolas fernandinas y bancos de forja, acordes con el casco antiguo, con el fin de armonizar el mobiliario nuevo con el ya existente en la zona con la que se va a comunicar, como es el paseo de San Francisco.
Finalmente, esperamos que tanto por concepto, como por ejecución y calidad, esta reforma urbana sea sensiblemente mejor que la recientemente realizada en la calle del Obispo, a la cual ya le faltan zonas de empedrado, que la de la Plaza de la Soledad, con las absurdas jardineras irregulares y la ridícula fuente, que sólo suponen un obstáculo, y que la de la calle Francisco Pizarro, donde se cayeron dos enormes piedras del camión de construcción y allí permanecen a modo de incómodos bancos.

La Asociación Amigos de Badajoz apela a la sensibilidad del Ayuntamiento de Badajoz para respetar estos elementos definitorios en la reforma de la Plaza de Minayo y para darse cuenta de la diferencia de intervenir en el urbanismo de la parte nueva de la ciudad o en el Barrio Histórico, donde deben mantenerse los principios de respeto a lo existente y actuar con criterios de recuperación, puesta en valor y mejora de los elementos y no de una transformación radical de los mismos que sólo conduce a su destrucción y desaparición.